No todo el enoturismo está en el campo: las ciudades esconden vinotecas y bares de vino donde catar por copas referencias difíciles de encontrar. Esta es una ruta urbana para amantes del vino, perfecta para cualquier día del año.
Una buena vinoteca o bar de vinos ofrece una carta amplia por copas, personal que sabe recomendar y bocados para acompañar. Es el sitio perfecto para descubrir vinos sin comprar la botella entera, comparar estilos y para iniciarse antes de lanzarse a visitar bodegas. Muchas funcionan también como tienda, para llevarte a casa lo que te ha gustado.
Madrid concentra desde tabernas centenarias hasta locales de vino natural en Malasaña, Chamberí o Las Letras. Barcelona tiene una escena potentísima en El Born, Gràcia y Sant Antoni. Bilbao y San Sebastián unen txakoli y pintxo en el Casco Viejo y la Parte Vieja; Logroño, con la calle Laurel y San Juan, es una vinoteca al aire libre. Y ciudades como Valencia, Sevilla, Zaragoza, Valladolid o Vitoria tienen locales de referencia con vinos locales y nacionales.
La cultura del vino por copas tiene mil formas: los históricos tabancos de Jerez, donde se sirve directamente de la bota; las tabernas clásicas castizas; y una nueva ola de bares de vino natural y espacios modernos donde el vino se sirve con la misma pasión que un buen cóctel. Cada uno es una manera distinta de acercarse al vino.
Una vinoteca es la excusa perfecta para descubrir una zona y luego visitar sus bodegas. Si un vino te enamora, apunta la bodega y busca si ofrece visitas: catar en la ciudad y después ir al origen es la forma más completa de vivir el vino.
Entrar en una vinoteca puede intimidar al principio, pero es de lo más sencillo. No hace falta saber nombres ni añadas: basta con describir lo que te gusta («algo fresco y afrutado», «un tinto suave», «quiero probar algo típico de aquí») y el precio que buscas. Pedir por copas es la mejor manera de aprender sin gastar mucho, y comparar dos vinos distintos a la vez enseña muchísimo. Acompaña con un bocado, bebe agua entre copas y, si algo te encanta, pregunta la bodega: quizá puedas visitarla. Nadie nace sabiendo; se aprende bebiendo con curiosidad.
El vino ya no vive solo en el campo. Las ciudades han desarrollado un enoturismo urbano con mucho tirón: catas guiadas en vinotecas, bares de vino natural, wine bars de hotel, ferias y salones del vino, e incluso rutas de tapas y vino por barrios concretos. Es perfecto para quien no dispone de coche o tiempo para una escapada rural, o como aperitivo antes de lanzarse al viñedo. Combinar una tarde de vinotecas en la ciudad con un fin de semana de bodegas es la forma más completa de vivir la cultura del vino.
No todas las vinotecas son iguales. Las mejores comparten algunas señas: una carta por copas variada y que rota, más allá de los cuatro clásicos; un equipo que sabe y disfruta recomendando sin postureo; buena conservación (copas adecuadas, temperaturas correctas, sistemas de conservación por copas); y unos bocados de calidad para acompañar. Un buen síntoma es que ofrezcan vinos de pequeños productores y de la zona, no solo grandes marcas. Y, sobre todo, que te hagan sentir cómodo tengas el nivel que tengas: una gran vinoteca es la que consigue que te lleves a casa el nombre de un vino nuevo que te ha encantado.
Muchas ciudades permiten diseñar auténticas rutas de vino a pie. En Logroño, la calle Laurel encadena bares donde cada uno es famoso por un pincho; en el Casco Viejo de Bilbao o la Parte Vieja donostiarra, txakoli y pintxos de barra en barra; en Jerez, la ruta de los tabancos; y en Madrid o Barcelona, itinerarios por barrios de tabernas y bares de vino natural. Es enoturismo urbano en estado puro: sin coche, sin reservas complicadas y perfecto para cualquier tarde. Un aperitivo ideal antes de lanzarte a descubrir las bodegas de la zona.
El enoturismo no vive solo en el campo: las vinotecas y los bares de vino de nuestras ciudades son una forma cómoda, barata y divertida de descubrir el vino cualquier día del año. Déjate aconsejar, pide por copas, prueba lo local y quédate con lo que te enamore. Y cuando un vino te conquiste, da el siguiente paso: busca su bodega y ve a conocerla. Del bar al viñedo, la cultura del vino se disfruta entera, en la barra de tu ciudad y entre las cepas donde todo empieza.
Encuentra bodegas cerca de tu ciudad y da el salto del bar al viñedo.
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